La inversión en un inmueble suele ser un decisión trascendental en todos los sentidos, invertir en un espacio físico representa un esfuerzo financiero para cualquier personas, sin embargo, para tomar esa decisión, es necesario evaluar aspectos básicos, como las condiciones del mismo, la practicidad en función al uso que se le dará y finalmente aspectos internos como el entorno, este último como algo realmente fundamental.

Invertir en pisos o apartamentos, es una decisión que estará estrechamente relacionada al nivel adquisitivo del inversionista, pero más allá del dinero, será éste el que tome la última palabra, es por ello que debe evaluar un aspecto clave para que su inversión se revalorice con el tiempo, se trata del entorno geográfico donde se ubique el inmueble, como factor determinante para proyectar si la inversión podría crecer o no con el paso del tiempo.

Los destinos turísticos son la mejor inversión

Cuando se trata de comprar un inmueble, lo común es que la persona que realiza la inversión, tome la decisión pensando en asentarse y para eso buscan zonas urbanas donde por lo general no hay mayor atractivo turístico. Aunque es la necesidad más habitual, si la compra de pisos o apartamentos se hace con la visión de recuperar dicho gasto, debe de expandirse la visión más allá, salir de lo convencional y pensar como empresarios del arriendo.

Las localidades turísticas serán las opciones más rentables para revalorizar un inmueble, pues dependiendo de la ubicación, tanto el turista como el inquilino habitual estarían dispuestos a invertir en arriendo. Lo ideal es ubicar apartamentos o pisos que tengan fácil acceso a diferentes atracciones, a los principales medios de transporte y que le den al inquilino la opción de disfrutar de atractivos como parques, gastronomía, insumos y servicios de calidad.

Localidades en vías de crecimiento

Otra opción muy válida a la hora de hacer este tipo de inversiones, es inspeccionar la zona y su posible expansión comercial. La construcción de oficinas, expansión de vías de transporte, nuevos emprendimientos comerciales y cualquier tipo de adiciones que generen la sensación de crecimiento, serían factores a evaluar pensando en un futuro a mediano o corto plazo que hagan que la zona del inmueble tenga un nuevo aire.

Lo cierto es que las localidades en vías de crecimiento permiten a los usuarios del inmueble ser parte de la historia, creando cierto arraigo al saber que van creciendo con ese entorno y que en cierto modo son parte de la evolución por aportar oportunidades de arrendamiento. Otros factores claves a evaluar son la proximidad a centro médicos asistenciales o centro educativos, estos son aspectos que evalúan más los grupos familiares, pues resultan trascendentales para ofertar un valor realmente consciente con todas las oportunidades cercanas.

Evaluar el entorno en cualquier caso es necesario para además conocer y proyectar el estilo de vida de los posibles inquilinos, conocer si podrían adaptarse o si funciona para sus necesidades. El inversionista debe estar consciente que cualquier alternativa que facilite la vida del usuario le permite además ofrecer un precio competitivo que ayude a recuperar la inversión del inmueble si en algún momento se decide vender y ya podría disfrutar de un precio mayor al que invirtió en primera instancia.

 

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